Gobierno vs trabajadores/as sociales: sobre el debate televisivo en La Sexta Noche

 

El programa La Sexta Noche se hizo eco de las declaraciones que el director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno realizó durante esta semana sobre el sistema público de servicios sociales. El alto cargo tuvo la poca destreza de señalar en una entrevista a la cadena SER que:

«[…] lo que puede ocurrir es que en España el nivel de prestaciones sociales que alguien recibe depende de la suerte que tenga con su asistente social. Si es muy bueno, le lleva de ventanilla en ventanilla y va a tener una potente ayuda social, mientras que si no tiene tan buena suerte, pues no ocurre eso».

Estas declaraciones no solo ponen en entredicho la labor profesional de los/as trabajadores/as sociales, sino que también rubrican un profundo desconocimiento del sistema de servicios sociales y de garantías de ingresos —este último aspecto al que se reduce la cuestión a buen seguro cuando se está hablando de ayudas sociales—. En definitiva, se atribuye exclusivamente la decisión de quién percibe ayuda y de qué tipo a los/as trabajadores/as sociales, como si no hubiera un sistema normativo que establece baremos y requisitos de acceso. Sistema, por cierto, que ha recibido en una amplia mayoría de CC. AA. profundas restricciones durante los últimos años, y que de origen se presenta como insuficiente para atender y promocionar a la población más vulnerable. El trasfondo político se rehúye, y por consiguiente, la responsabilidad política se elude.

Como venía diciendo, aprovechando el impacto mediático (audiencia) que puede tener, el programa de televisión pone a su expertos en nómina a discurrir sobre el tema. En un espacio de apenas 15 minutos hay tiempo para escuchar los mensajes del Colegio de Trabajo Social (Ana Lima) y de Tania Sánchez (Tertuliana)  para defender a la profesión y mostrar indignación: ante el contexto de recortes en servicios sociales de los últimos años, se quiera ahora responsabilizar a trabajadores y trabajadoras sociales de las carencias del sistema (balones fuera).

Lo indignante es que, en ese breve lapso de tiempo, también se hay lugar para lanzar algunos mensajes deplorables por parte de los tertulianos prosélitos de partidos y medios más conservadores. En primer lugar, resultan execrables las declaraciones en las que se relativiza la pobreza actual en comparación con el contexto de posguerra, como si la actual fuera tolerable. Para más inri, se aferran a la tesis de que gracias a los recortes el Gobierno ha conseguido salvar a la nación, pasando de soslayo por las dificultades de la población más vulnerable, cuya pobreza vendría a ser un daño colateral asumible moralmente por el bien de la mayoría.

Cuando comienza a dirigirse el debate hacia las deficiencias del sistema de servicios sociales —burocratización, baja provisión del sistema, escaso compromiso político…— en otra intervención del lado más conservador del plató se presenta como modélico el funcionamiento de las entidades del tercer sector —se nombran a las más conocidas Cáritas y Cruz Roja—. Para el «todólogo» que tiene a bien iluminarnos, estas serían las que con sus lógicas privadas han sabido gestionar bien la atención a la población más vulnerable. Antes de ello, el tertuliano realiza el aporte definitivo con el que se gana el calificativo antedicho: como el sistema es discrecional, lo que debe de hacer el gobierno es promover una ley que fije criterios —deduzco que desconoce las leyes autonómicas de servicios sociales y de garantías de ingresos así como sus carteras de servicios con criterios y baremos. No obstante, su provisión y puesta en marcha es otro debate.—

La realidad en cambio muestra que las entidades del tercer sector no suponen una alternativa al sistema público, han tenido que suplir las carencias del mismo —y no critico su papel complementario, que es crucial—. Además, se omite que una parte significativa de su presupuesto proviene del erario público y que, en su intervención, los/as profesionales sí que aplican criterios graciables, esto es, sin sujeción a derecho y en función de la capacidad de las entidades. Capacidad que viene condicionada por el colapso en la demanda durante los momentos más duros de la crisis, la voluntariedad de sus profesionales, etcétera.

En definitiva, muy vago debate en el que los expertos acaban mordiendo su propia cola y defendiendo precisamente las lógicas que comenzaron a criticar. Para quien tenga estómago, a partir 4hr 13 min en adelante.

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2 comentarios en “Gobierno vs trabajadores/as sociales: sobre el debate televisivo en La Sexta Noche

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