Fraude y patologías (T11)

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Sin ánimo de establecer una relación de causalidad, en el trasfondo de estas prácticas fraudulentas que acechan a la actividad científica, podríamos encontrar la competencia desmedida entre carreras individuales, grupos de investigación y universidades. El logro prestigio académico -y la supervivencia de la carrera investigadora-  podría funcionar a la manera de émbolo de presión para llevar a realizar dichas prácticas. Si así fuera, nótese lo paradójico del asunto al poner en riesgo toda la credibilidad de la producción científica anterior.

Volvemos al asunto de cómo se ha institucionalizado y estructurado la actividad investigadora en torno a procesos de evaluación burocráticos y competitivos. Quien investiga tienen la constante necesidad de demostrar que es un referente en la materia y que constantemente está logrando resultados demostrables, esto en Ciencia Sociales, donde el proceso de adquisición y consolidación de conocimientos es más dilatado, es una tarea difícilmente demostrable y, a mi juicio, muy alejada de la institucionalización antedicha. Esta constante presión para competir por los recursos financieros, las plazas y demás, perjudica a la ciencia al provocar efectos contrarios a los deseados, como  ya hemos visto a lo largo del curso: colaborar en la producción de conocimiento de forma solidaria.

En otro orden, no toda la explicación hay que buscarla en esta realidad, también las ambiciones individuales juegan un papel importante. En este sentido, no cabe más que secundar la idea de que los científicos y las científicas también son seres humanos inmersos en dinámicas de lucha de poder y prestigio.

En mi opinión, la superación de la carrera científica como camino competitivo sería la clave para disminuir este tipo de prácticas, la cuestión es cómo lograrlo.

 

 

 

Indicadores de calidad en Trabajo Social (T10)

Como primera nota de aproximación, el proceso de «consolidación académica» de la disciplina de Trabajo Social es relativamente reciente. Como referencia cercana al marco de la asignatura, mientras en EE.UU. los programas de doctorado en Trabajo Social llevan en vigor más de cuatro décadas, todavía están en un proceso incipiente en el sistema universitario español.1

Certificación versus calidad científica

En concordancia, la búsqueda de acreditación de las revistas especializadas en Trabajo Social también es muy reciente, en tanto, además de un espacio abierto al debate y el intercambio de ideas, es la vía de reconocimiento profesional e investigador en los incipientes centros académicos (Departamentos, Facultades de Trabajo Social…). Aun con todo, en los últimos años se han consolidado bastantes revistas que han adoptado criterios o estándares aplicados internacionalmente (Cabrera, P. J., Nogués, L., & García-Giráldez, M. T., 2014)

Sin embargo, dicha consolidación y aumento de calidad no habría que confundirla con certificación de calidad, en cuanto no hay ninguna revista de Trabajo Social en castellano indexada en ISI Web of Knowledge (WOK), como tampoco existe una sola revista de la disciplina que cumpla con las condiciones —impacto— para aparecer en el JCR. Esto a nivel internacional, a nivel estatal, en la base del ISOC, el principal sistema de información de ciencias científicas humanas y sociales disponible en España, no se facilita un área temática específica para Trabajo Social y las revistas especializadas suelen aparecen dentro del área de Sociología o Política Social.

Con todo, se produce cierto circulo vicioso en el que las revistas más próximas a la disciplina que sí aparecen en el JCR (REIS, RIS de sociología y REP de ciencias políticas) son el mejor —o único— recurso para las personas investigando en trabajo social para la acreditación investigadora, perdiéndose el interés por publicar en revistas especializadas por su escaso rédito e impacto.

Algunas claves para entender por qué serían explican los autores serian:

  • Los criterios de de JCR son mucho más favorecedores a las publicaciones anglosajonas, y son especialmente restrictivas con las revistas de ciencias sociales en otros idiomas diferentes (solo un 18% de las revistas en castellano estarían indexadas).
  • El impacto de las revistas se calcula en los dos años posteriores a la publicación, lo que no es válido para las ciencias sociales donde el impacto empieza a ser notable a partir del quinto año, y la duración del conocimiento generado tiene una «fecha de caducidad» menor.
  • En ciencias sociales tiene tanta importancia la publicación de artículos como de monográficos o libros.

Nuevas herramientas para medir el impacto

Como expectativa a futuro, la creciente crítica al actual modelo de medición del impacto se espera que facilite la visualización de la producción científica en trabajo social en los años venideros: análisis de citas “reales”, número de aparición de los artículos en bibliotecas personales, difusión a través de redes sociales, etc…

Referencias

Cabrera, P. J., Nogués, L., & García-Giráldez, M. T. (2014). El complejo itinerario hacia la acreditación académica y científica de las revistas de Trabajo Social. Miscelánea Comillas, 72, 75–91.


 

1. He intentado sacar algún dato sobre ello en la base Estadística de Tesis Doctorales del MECD, pero en tanto desglosa los datos por ambitos de estudio según la clasificación internacional de educación (ISCED) que aglutina tesis del ámbito de la medicina con servicios sociales, los datos resultan muy poco esclarecedores.

Impacto en Trabajo Social

El impacto de la investigación en Trabajo Social no puede quedar circunscrito a las citas en artículos académicos, puesto que esto sería tanto como desconocer a otros destinatarios y espacios de impacto obligado […]: los profesionales de los Servicios Sociales; las entidades, ONG’s y departamentos de la administración […]; los programas , los planes y la legislación promulgada sobre asuntos de política y acción social; las propias comunidades locales o de afectados de nuestra actividad, e incluso los mismos usuarios de los servicios. Los investigadores en Trabajo Social, por la naturaleza misma de la disciplina a la que se dedican, deberían tener tanto interés o más en el impacto de sus trabajos fuera de la Universidad que dentro de ella. (Cabrera, P. José; Nogués, L  García Giráldez, M.T., 2014)

¿Con qué nombre firmas tus trabajos científicos? (T9)

Para responder a la pregunta anterior he recurrido al manual de ayuda a los/as investigadores españoles/as para la normalización del nombre de autores/as e instituciones en las publicaciones científicas, publicado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECyT). Está disponible en la red.

En este texto se presentan algunas recomendaciones —flexibles— para normalizar la firma de los/as investigadores y sus instituciones. Se parte de que con la adopción de un «nombre bibliográfico» propio se logra identificar claramente la producción del investigador/a, tanto para distinguir sus aportaciones del resto de autores/as —especialmente dentro de la misma área del conocimiento— como para la evaluación de la producción científica por los organismos competentes (ANECA por ejemplo).

No es el caso, y tampoco se señala en el documento antedicho expresamente, pero para visibilizar las aportaciones de las mujeres a la ciencia, es recomendable utilizar el nombre de pila completo, donde puede percibirse el género de quién escribe. Si bien, algunas normas de citación después van a tomar solo la primera letra del nombre…

Dicho lo cual, y tomando mi caso particular, al tener un primer apellido muy corriente, lo que dificulta distinguirse, la recomendación es incluir ambos apellidos unidos con un guion. De este modo se esquiva la norma anglosajona de tomar solo un apellido, quedándonos en el punto inicial. Por otro lado, es recomendable conservar los acentos siempre, evitando que se multipliquen las variantes de firmas (unas veces con acentos, otras sin ellos). Además, actualmente los buscadores son sensibles a los acentos, es decir, nos encontrarán los usemos o no, por lo que es mejor ser ortográficamente correctos. En definitiva, siguiendo estas pautas, mi firma bibliográfica recomendada sería: Sánchez-Salmerón, Víctor.

Otra opción posible sería omitir el primer apellido, ya que el segundo es algo menos común: Salmerón, Víctor. Para discernir, lo propio es realizar una búsqueda en bases de datos bibliográficas (Scopus y Dialnet) con ambos nombres a ver qué resultados arrojan.

En ese ejercicio, la opción de los dos apellidos arroja 7 resultados al buscar por autores/as, de los cuales solo un corresponde al área de ciencias sociales y es una publicación propia. En el segundo caso, el segundo apellido exclusivamente, aparecen 5 autores/as de la misma área y muchos más de otras ciencias. Parece entonces que lo propio seguir las recomendaciones de la FECyT.

Sobre revistas: actividad en la biblioteca (T8)

Desde el inicio del curso, y ya en tareas previas, se ha destacado la importancia que tiene la revista científica para la trasmisión del conocimiento. Lo interesante ahora es familiarizarse con las características de la edición y el formato que, dando respuesta a la primera de las cuestiones, es muy heterogéneo entre disciplinas.

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Biblioteca en antiguo depósito de agua (Albacete)

Aun con todo, dentro de las mismas ramas podemos encontrar notables diferencias de «estilo editorial». Quiero decir que algunas revistas tienden a lanzar números monográficos sobre algún tópico relativamente actual, mientras que otras al contrario se mantienen más plurales en las temáticas de un mismo número. De igual modo, algunas revistas dividen su estructura entre artículos originales, traducciones de artículos de interés o recensiones de libros o estudios de reciente lanzamiento realizados por autores/as de la disciplina. Son aportaciones sobre la actualidad de la disciplina estas últimas muy a tener en cuenta.

Como nota anecdótica, a pesar de haber tomado para la actividad algunas revistas fundamentales en mi disciplina de entre las estanterías de la biblioteca, esta fue la primera vez que tenía en mis manos un ejemplar físico de algunas de ellas: el acceso a las versiones electrónicas hasta ahora ha sido predominante para mí: durante la sesión tuvimos la ocasión de entender que para disfrutar de tal comodidad hace falta una importante labor.

En cuanto al aspecto de las revistas científicas, asumiendo que trabajamos con una muestra es muy limitada, podemos destacar, en primer lugar, las notables diferencias entre disciplinas. En concreto, de la selección para la tarea se percibe un volumen/extensión mayor para las relacionadas con ciencias sociales frente al resto, donde los artículos son algo más extensos, entre 25-30 páginas aproximadamente frente a las 10-15 para otras ciencias.

Por otro lado, la elaboración de las conclusiones del artículo, quizás la parte más importante, es más breve para los artículos de ciencias sociales, frente al resto si entre ellos incluimos los resultados y las conclusiones. A colación, la estructura IMRAD en los artículos de ciencias sociales no se da, donde se sustituye por una más sencilla de introducción, cuerpo y conclusiones.

En cuanto al uso de elementos gráficos, en todas las revistas parece importantes, en las ciencias sociales predominan gráficas de datos estadísticos, y en menor medida, tablas de síntesis de argumentos y esquemas conceptuales. Un elemento que parece muy socorrido dadas las limitaciones de espacio es la síntesis mediante el uso de enumeraciones de ideas clave en las revistas humanas y sociales. En otras ciencias e  ingenierías las gráficas y tablas ocupan un espacio mayor. En comparación, las tablas estadísticas pueden ser un recurso para reforzar las ideas expuestas en los artículos de ciencias sociales, mientras que en otras ciencias es el elemento central casi siempre, por no decir siempre.

Las referencias en las revistas de ciencias sociales son en su mayoría bajo las normas APA. Para otras disciplinas se utilizan aquellas en las que predomina el orden de aparición (numeración) frente al orden alfabético y se ubican referencias en los pies de página.

Un elemento bastante homogéneo es que el número de autores/as oscila entre 2 y 3 personas, y es difícil encontrar artículos unipersonales. De igual modo, llama la atención que junto al nombre aparezca la institución de origen, que permite, por ejemplo, identificar fácilmente artículos internacionales e interinstitucionales.

Cómo escribir y publicar trabajos científicos (T6)

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Dar respuesta a la pregunta planteada, esto es, cómo escribir y publicar trabajos científicos, requiere de una especial dedicación por parte de quienes se afanan en la actividad científica. En concreto, supone tras el término de la actividad investigadora —o de una fase relevante al menos— la nuclear socialización del nuevo conocimiento generado para su mayor aprovechamiento, discusión y debate. El reto, hoy por hoy, es que esta tarea pueda llegar a ser realmente eficiente, enfrentándose a los retos que implica la comunicación globalizada: mayor audiencia y más heterogénea, interés general frente a intereses particulares…

En primer lugar, compartiremos que resulta crucial disponer de un código o lenguaje común con el objetivo facilitar la comunicación entre la comunidad científica de cualquier rincón del planeta. A propósito, el documento científico constituye el soporte básico, sobre el que, dado su gran nivel de aceptación, cabe poco debate acerca de su estructura y solo queda ceñirse a la misma. Algo más discutible desde mi punto de vista resulta el uso del idioma. Hoy en día, el inglés es identificado como concomitante al lenguaje científico —desde luego también extramuros, en la sociedad en su conjunto— pero no debe interpretarse, en mi opinión, como algo irrevocable y desvinculado de la realidad socioeconómico y el anglocentrismo imperante.

Por otro lado, se ha abierto un debate muy interesante que plantea una dicotomía entre la propiedad de las fuentes de datos y el acceso a los mismos abiertamente (open data). En mi opinión, suponte también un importante reto a tener en cuenta en la fase de socialización-distribución de la actividad científica —o quizás sea mejor dicho en el acceso a las «materias primas» para producir ciencia— y que toma especial protagonismo en la sociedad conectada actual. Seguir leyendo